Oasis

un reencuentro contigo…
16 / Feb 21
Alberto Calvet Alberto Calvet

Dinero, estatus y propósito de vida.

Culturalmente estamos condicionados para funcionar con una visión muy limitada.

Consideramos en nuestros planes de vida solamente a nuestros vínculos cercanos y a quienes dependen de nosotros.Descartamos al resto: el vecino tendrá que arreglárselas como pueda. Establecemos así, relaciones exclusivas que quizás sean económica, religiosa y socialmente convenientes aunque no sean comunitarias, incluyentes ni orgánicas. Nuestros hijos voltean a vernos con admiración cuando lo hacemos y ellos aprenden a hacer lo mismo; es decir, a velar por sus propios intereses. Nuestra pareja se enorgullece, nos lo agradece y se siente segura, mientras la familia nos felicita por el estatus que alcanzamos.

Nuestro largo alcance sólo toma en cuenta nuestras proyecciones (financieras, académicas, laborales, emocionales o del tipo que sea), pero no es lo suficientemente profundo para considerar el impacto de nuestra presencia sobre la Tierra al vivir en estos términos. Nuestra visión de vida, con esto, prueba no serlo y sí ser una atractiva proyección de nuestros deseos y de ciertas conveniencias, de acuerdos y de arreglos que avanzan a su propio paso sobre el mundo y sobre los demás.

Hoy podemos limpiar nuestro repertorio interno –yendo muy adentro de nosotros- para dar paso a un nuevo ser humano y dejar atrás al “robot sapiens” programado y condicionado en el que nos hemos convertido. Lo importante no es comprometernos con los estándares que a todos igualan, sino responsabilizarnos de nuestro propósito de vida porque esa sí es nuestra verdadera aportación.

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