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un reencuentro contigo…
16 / Mar 24
Alberto Calvet Alberto Calvet

Sexo – verdades incómodas que liberan

El sexo, por generaciones, ha sido un tema tabú: se calla, se esconde, se niega, se evade. Más aún, se teme y culturalmente se ha revestido de culpa.

 

Hace algunos años, mientras realizaba una búsqueda bibliográfica en internet para un proyecto de investigación, encontré este extraordinario libro: Sex at Dawn (HarperCollins, 2010), de la Dra. Casilda Jethá y del Dr. Christopher Ryan.  Tuve el gusto de contactar al Dr. Ryan y de conversar con él sobre el impacto de su libro y la inmensa oportunidad que nos ofrece para revisar nuestros comportamientos sexuales y sus causas, así como la inmensa puerta que abre para las nuevas generaciones. Con su autorización publicó este artículo basado en su trabajo.

 

Nuestra “educación sexual” dista mucho de ser eso, más bien es un “condicionamiento” o una “conveniencia”. La naturaleza per sé es un sistema vivo, orgánico e integral; la palabra correcta, es holístico.  Nuestro cuerpo forma parte de ella; sin embargo, se ha convertido en el blanco de un sinfín de ideas, conceptos y creencias que no corresponden con todo ello.  Hay aspectos de nosotros mismos que desconocemos, ahí es donde inicia el problema. La ignorancia es nuestra y el “desconocido” somos nosotros. El sexo, por generaciones, ha sido un tema tabú: se calla, se esconde, se niega, se evade. Más aún, se teme y culturalmente se ha revestido de culpa. Lo anterior da pie, en general, a que la mujer siga sintiéndose utilizada y el hombre desolado.

 

La pregunta concreta es: ¿Podemos responsabilizarnos de lo anterior? Te invito a que lo exploremos.

Sexo al amanecer

El Dr. Christopher Ryan (psicólogo) y la Dra. Casilda Jethá (psiquiatra) exponen las antiguas raíces de la sexualidad humana en su best-seller Sex at Dawn (Harper Collin Books, EUA. 2010), mientras apuntan hacia un futuro optimista iluminado por nuestras capacidades innatas de amor, cooperación y generosidad.

 

Desde los días de Darwin se nos ha dicho que la monogamia sexual viene de manera natural con la especie.  La ciencia actual –así como las instituciones religiosas y culturales- han mantenido que el hombre y la mujer han evolucionado en familias en las que las posesiones del hombre y su protección eran intercambiadas por la fertilidad y la fidelidad de la mujer.  Sin embargo, los estudios genéticos actuales muestran que esto no es así. Esta narrativa está colapsándose ante los ojos del mundo –y se ha colapsado, también, en otros tiempos y en diversas épocas simplemente porque no corresponde a la realidad. ¿Cuántos milenios más estamos dispuestos seguir tropezando con la misma piedra? Menos y menos parejas están casándose y las tasas de divorcio continúan creciendo conforme el adulterio y la libido decaída se tragan hasta los matrimonios aparentemente más sólidos.

Ningún consejo honesto puede comenzar con la palabra sólo. ¿Qué pensaríamos de alguien que sugiriera que los alcohólicos deberían “¡sólo dejar de beber!” y que la gente que lucha contra la obesidad debería “¡sólo dejar de comer demasiado!”? “Sólo dile no a las drogas”.  ¡Caramba! ¿Cómo no pensó alguien en eso antes? Las parejas con baja libido pueden terminar con esta difícil situación si tan sólo “lo hacen”.

 

En desacuerdo

Para ser claros, hay que hacer a un lado los inservibles consejos caseros de sentido común para las parejas.  Existe, de hecho, una industria completa de escritores insistiendo en que:

1. Hay algo mal en los hombres que experimentan libido baja en el contexto de una relación monógama de largo plazo (son víctimas inmaduras emocionalmente del temido Complejo de Peter Pan, tienen temas abiertos con sus madres, son adictos a la pornografía, se asustan ante el compromiso emocional, etc.), y

2. Hay una forma mágica de lidiar con este problema que hará que se vaya.

 

Las cosas no son como 1 ni como 2.  Si conoces a una pareja que ha ido a terapia (independientemente de las decisiones finales que hayan tomado), tú conoces gente que ha invertido tiempo significativo en “la presencia de una falta de deseo.”  Una pareja se compone por dos individuos complejos, cada uno siguiendo su propio y empedrado camino a través de la vida.  El deseo sexual fluctúa para cada uno de nosotros de acuerdo con varios factores: las estaciones, el trabajo y la presiones financieras, el embarazo y el cuidado de los hijos, variaciones hormonales, la muerte o el sufrimiento de seres queridos, la salud física, la edad, etc.  Es absurdo y destructivo sugerir que una falta de deseo necesariamente desemboque en la pérdida de toda intimidad y que las conversaciones significativas lleguen a un alto total.

A la esencia

El sexo puede ser una parte importante de la intimidad, pero no es la esencia de la intimidad en sí misma.  De hecho, una alta cantidad de libido sexual puede ser una expresión de la completa

ausencia de verdadera intimidad. El notorio amorío de una noche loca o un despliegue de acrobacia sexual con su variedad de posiciones no implican intimidad ni una conexión emocional profunda.  Las parejas que no entienden esto parece que no pueden sobrevivir mucho tiempo.

Si tu matrimonio está en crisis, si ya te divorciaste o si estás buscando una nueva relación de pareja, primero retoma tu esencia y ten una conversación sensata contigo misma/o. Asume tu propia individualidad, conoce las fuerzas inconscientes que te habitan y ofrécete una forma de expresión creativa.

Las mujeres, los hombres, las amistades, los vínculos familiares y las parejas podemos sostener las conversaciones más significativas de la vida si tenemos el valor de hablar abiertamente sobre estas fluctuaciones del deseo.  Uno de los objetivos que compartimos enDesarrollo Transpersonal junto con Sex at Dawn es hacerle más simple a la persona su paso a través de este terreno para que lo haga (sola o acompañada) con un entendimiento más amplio y menos juicioso sobre el espacio de donde vienen estos sentimientos inconvenientes e incómodos con el fin de que esté más informada y emocionalmente madura para acercarse y lidiar con ellos.

 

 

No hay nada más peligroso que la ignorancia o la evasión. Hoy es momento de saber. Saber implica actuar.  Las generaciones del futuro dependen de nuestras acciones. ¿Qué vas a hacer?

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